La recuperación de patrimonio histórico musical catalizado por la juventud

Por David Llano Díaz

IMG-20170626-WA0002_1530098606780La recuperación del repertorio histórico cultural musical por medio de las agrupaciones bandísticas (juveniles, amateurs o profesionales) es una de las asignaturas pendientes de la cultura musical española. Investigar en archivos, adecuar organologías a las bandas actuales, editar partituras, grabar obras y difundirlas sería un primer paso para la normalización del repertorio bandístico en la cultura actual, pues desconocemos nuestro patrimonio musical.

Según José Rafael Pascual-Villaplana, director de la Banda Municipal de Bilbao y Barcelona, en el caso concreto de las agrupaciones juveniles, “…este desconocimiento hace perder un criterio crítico de aquello que se interpreta y configura una importante laguna en su formación”.

Es de vital importancia concienciar a los jóvenes músicos de la importancia que tiene para su formación el empleo del patrimonio musical. Su uso proporciona una mayor adquisición de competencias a la vez que enriquece su conocimiento cultural, además de ello proporciona una amplitud de criterio que servirá para posteriores interpretaciones.

Carlos Diéguez, presidente de la Asociación Nacional de Directores de Banda, director y pedagogo, nos habla de la problemática sobre la infravaloración del patrimonio histórico cultural. Por un lado, es evidente que existe un desconocimiento de este patrimonio, pero muchas veces no interesa su recuperación, justificando ese desinterés porque se cuestiona la calidad compositiva del autor. Pero al margen del valor técnico, lo importante es la finalidad de esa música, que actúa como vehículo para unir a un grupo de personas entorno a una idea, un hecho o un sentimiento en una época y espacio concretos.

Por otro lado, menciona la problemática de un material antiguo y que es necesario adaptar al orgánico actual de las bandas. En este sentido las Bandas Sinfónicas tanto Juvenil como Infantil de Galicia hacen un gran trabajo, no sólo adaptando y reeditando patrimonio, sino poniendo a disposición de forma gratuita todo el material para dar difusión a este repertorio. Además, estas formaciones dependientes del Plan Nacional de Bandas, coopera con la Fundación Reveriano Soutullo de forma que se han recuperado y editado obras inéditas del célebre compositor y se han entregado a la propia fundación.

Desde esta perspectiva es muy importante trabajar de forma unida en la recuperación del patrimonio, estableciendo unos objetivos tanto pedagógicos, como musicales, como sociales, en los que todo esté relacionado, enriqueciendo, compartiendo y avanzando de manera conjunta.

Javier Jurado Luque, profesor de conservatorio, editor y musicólogo, nos presenta que: “…el rescate del patrimonio histórico cultural por medio de formaciones musicales de jóvenes es un camino que reconstituye identidades, forjando un vínculo entre los niños y el reconocimiento sonoro de algo que es suyo, y forma parte de su pueblo, de su cultura”. En relación con ello, y desde el punto de vista pedagógico, la adaptación de obras maestras por medio de su reedición hace que los más jóvenes disfruten de contacto directo con música de la más alta calidad.

Por ello, es importante que los niños sean capaces, no sólo de interpretar, sino de reconocer como algo propio, la sonoridad de la música de origen en nuestras tradiciones (géneros, escalas, ritmos, etc.).

David Colado, director de la Banda Ciudad de Oviedo y director de la Banda Juvenil de Asturias, encuadrado dentro del plan Nacional de Bandas de Música, nos habla de algunos ejemplos como el rescate de la primera zarzuela escrita en asturiano “Rapacín de Candás” por Gabriel Ballard, y el Festival de Habaneras tanto juvenil como infantil, que hace hincapié en las “Canciones de la Bodega”, repertorio que cantaban las mujeres dentro de las fábricas de conserva. Gracias a estas iniciativas se contribuye a perpetuar la tradición y cultura asturiana por medio de los jóvenes y se acerca a la sociedad parte de las tradiciones que forman la personalidad de un pueblo.

En conclusión, que los jóvenes sean conscientes del valor que tiene la recuperación de este patrimonio es fundamental, ya que despierta en ellos un vínculo y una conexión con nuestras tradiciones. A su vez, fomenta una motivación creadora en la que jóvenes compositores fusionan lo aprendido con las más actuales técnicas compositivas, para dar al púbico un material sonoro novedoso y a la par que bebe de las raíces de nuestra sociedad.

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Esta entrada fue publicada en 2018. Guarda el enlace permanente.

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